No puede decirse que hay transformación social cuando el pueblo trabajador es lastimado con los mismos dolores del pasado. Un estado donde priva la injusticia social no puede ser un estado democrático. Michoacán es prueba de ello.

El 46 por ciento de la población de la entidad vive en situación de pobreza.  Mas de 55 mil trabajadores y trabajadoras se encuentran en situación de desocupación. De los 2 millones 110 mil trabajadoras y trabajadores que hay en el estado, 7 de cada 10 se encuentran laborando sin derechos en la informalidad y 4 de cada 10 son subocupados.

El 72 por ciento de la población de las comunidades originarias  se encuentra en situación de pobreza, el 29 por ciento en pobreza extrema y el 42 por ciento tiene carencia alimentaria, 56 por ciento no cuenta con servicios básicos.

1 millón 800 mil personas carecen de servicio de salud. Y los que acceden a este derecho, se enfrentan a hospitales y clínicas con falta de medicamentos, infraestructura insuficiente o subcontratación y privatización de los servicios de hemodiálisis y oncológicos. Además, el 52.2 por ciento de las personas con algún tipo de discapacidad son pobres.

Nuestro estado ha perdido en los últimos 30 años el 68 por ciento de sus bosques y el 21.8% de especies, este año los incendios han arrasado con 10 mil hectáreas, el triple que los dos años anteriores, y ha disminuido en al menos un 30 por ciento la capacidad de 600 manantiales.

Las mujeres trabajadoras y del pueblo viven día a día en la incertidumbre por la inseguridad. Michoacán es uno de los estados con mayores números de feminicidios. Tan solo de enero a marzo de 2022 se cometieron 55, y se reportaron docenas de desapariciones forzadas de mujeres.

Pese al enorme impulso al sector agroexportador, se ha dejado de lado a las y los campesinos, que se han visto obligados a migrar y dejar sus parcelas.

En materia educativa se vive una severa crisis provocada por la pandemia de Covid. Se estima que, en Michoacán, en los ciclos escolares 2020-2021 y 2021-2022, el 50 por ciento de la matrícula de educación básica no contaba con los conocimientos para aprobar el año. Además, 1 millón 410 mil personas viven con rezago educativo.

Es indígnate observar que pese a esta crisis social que carcome todos los días la vida de los michoacanos y michoacanas, no existen propuestas de políticas serias para responder las necesidades populares.

El pueblo vive y muere en la pobreza, mientras los gobiernos saquean impunemente y gozan con lo robado.

Hoy, el pueblo trabajador observa una clara continuidad del silvanismo: funcionarios de extracción perredista y priista; represión contra los movimientos populares; un estilo de gobierno frívolo que desborda ineptitud; pactos de impunidad y privilegios con la burguesía local; una clara negativa a atender los derecho sexuales y reproductivos de cientos de miles de mujeres. Una indolencia y cinismo gubernamental  descarado.

Ante este escenario, el pueblo michoacano está cansando, enfadado, iracundo. Por eso, hemos decidido organizar la ira. Hemos tomado la decisión de conformar un partido político independiente estatal: el Frente de Izquierda.

Una organización que luche por los intereses de las y los trabajadores, contra los bajos salarios, que defienda nuestros derechos a la educación y la salud pública, que luche en favor de las mujeres, que cuide el medio ambiente, que castigue realmente la corrupción y la impunidad.

Somos una herramienta política para las y los trabajadores. Somos un instrumento político de lucha del movimiento social. Somos una fuerza política que impulsa un cambio profundo en nuestro estado en favor del pueblo.

Somos trabajadores y trabajadoras,

Somos ecologistas

Somos feministas

Somos campesinos y campesinas

Somos indígenas

Somos trabajadoras del hogar

Somos un pueblo que lucha

El FI es un frente político conformado por diversos movimientos populares de carácter democrático y proletario. 

El FI lucha por una sociedad en la que sea abolida la explotación, una sociedad ecológicamente sustentable, donde se respeten los derechos a la autodeterminación de los pueblos originarios e indígenas, los derechos de la comunidad LGBTTTIQ y los derechos plenos de todas las mujeres.

Sabemos que no será fácil, el tablero político electoral está cooptado por una burocracia política oportunista. Esta burocracia política, que cambia de color y partido según le convenga.

Pero estamos seguros y seguras de que lograremos nuestro objetivo. Estamos decididos y decididas a conseguir nuestro registro.  La historia está de nuestro lado.

Es por ello que convocamos a todos los hombres y mujeres, trabajadoras y trabajadores del campo y la ciudad, movimientos sociales y populares, intelectuales y académicos progresistas, estudiantes críticos y rebeldes, a los comerciantes, profesionistas democráticos, a todos y todas los indignados a sumarse al FI, y construir las asambleas distritales.

¡Por la conquista de nuestros derechos políticos! ¡Por un gobierno de la clase trabajadora! ¡Vencer es nuestro destino! ¡Viva el movimiento popular de Michoacán! ¡Viva el Frente de Izquierda!